Paco y Juanjo en las JarasEn las JarasLos mellis y mamá
 

Homenaje a Paco (RIP)

Sus hermanos y amigos más íntimos esparcieron sus cenizas en la playa del Palmar de Cádiz

Paco el melli, en la comunión de su sobrino Javi

En el día de hoy, 2 de abril de 2.012, Lunes Santo, hemos venido hasta aquí, a las maravillosas playas del Palmar de Cádiz, a este lugar idílico donde solía veranear nuestro querido Paco, para rendirle homenaje esparciendo sus cenizas en este lugar paradisíaco donde un día fue feliz, como símbolo del Paraíso en el que esperamos se encuentre ahora para siempre. Porque se supone que el Paraíso es el lugar que se merecen las buenas personas y Paco lo era.
Ayer domingo en su entierro, en la iglesia de nuestro barrio, y el sábado en el tanatorio, hemos comprobado el gran poder de convocatoria que tenía nuestro hermano y amigo.
¡Todo el mundo lo quería!
Y creo que ha tenido una merecida y popular despedida.

 

Parecía que la gente acudiera a una gran manifestación para protestar ante Dios por la injusticia de llevárselo tan pronto. Una manifestación silenciosa, triste e inútil como ninguna o como todas. Pero será al menos una despedida que quedará en el recuerdo. Y que debería servirnos al menos para aprender alguna lección. 
Porque una muerte tan repentina, tan injusta y tan absurda no se puede asimilar fácilmente si no nos sirve para nada. Yo necesito, necesitamos todos supongo, que su muerte no haya sido en vano.
Pues lo primero que a mí se me ocurre destacar es precisamente la gran cantidad de gente que estos días nos han demostrado que lo querían.
Y supongo que lo queríamos porque se lo merecía. Porque Paquito era un tío bonachón y cariñoso, amigo de sus amigos. Que cultivó la amistad de muchos día a día. Como un ejecutivo alarga sus horas de trabajo para exprimirle el máximo rendimiento a su empresa, así alargaba Paco las horas al lado de sus amigos, demostrando siempre un carácter apacible y conciliador, un buen genio, nunca agresivo, salvo, tal vez algunas anécdotas con algún equivocado de persona o de sexo, que ya tenían antecedentes en esta familia.
Por eso, como el empresario trabajador obtiene sus frutos en dinero contante y sonante, él conseguía amigos, muchos y buenos amigos, con los que se sentía feliz, compartiendo su tiempo interesándose realmente por sus cosas.
Él sembró cariño y dedicación a sus amigos y fue rico en amigos y en gente que lo apreciaba y que lo quería. Por eso siempre estuvo muy bien acompañado hasta el final.

A mí me gustaría aprender eso de él.

El primer día de mi Camino de Santiago, en la iglesia del albergue de Ponferrada, asistimos a la Misa del Peregrino. A la que asisten gente del pueblo y los peregrinos del propio albergue.
El que me conoce sabe que yo no soy muy creyente ni muy amigo de las cosas de las iglesias. Pero aquella misa fue algo especial, era una iglesia rústica pequeñita, que se llenó completamente, y estuvo acompañada por un pequeño coro y la música de una guitarra que hizo sonar una joven con mucho arte. Pues allí se repartieron esa tarde unos papelitos para todos los que asistieron, la mayoría peregrinos, papeles en los que ponía una frasecita en cada uno. En el mío decía: “Dame un corazón grande para amar”. Ese papelito se lo di a Paco el día que también le regalé la foto del fútbol.
Pero a él, luego lo he visto claramente, no le hacía falta, primero porque sus pulmones se habían encargado de hacerle un gran corazón, un corazón más grande de la cuenta y, segundo, porque él tenía ese gran corazón al servicio de todo el mundo, como he podido darme cuenta estos días.
A los que nos hace falta es a nosotros, aunque estoy seguro que él nos acompañará toda nuestra vida y nos ayudará todo lo posible sin que nos demos cuenta. Que seguirá interesándose por nosotros.
Por eso si queremos que nos quieran tanto como a él, deberíamos imitarlo; dedicarnos más a nuestra familia y a nuestros amigos, imitando su buen carácter, siendo tan cariñosos como él, tan amigos de nuestros amigos como Paco, tan nobles y tan tiernos como él.

Sólo espero que su muerte por lo menos sirva para hacernos a todos nosotros mejores personas, mejores, más buenos.

Porque Paco era, como decía Antonio Machado en un famoso verso,

“en el buen sentido de la palabra, BUENO”.

Descansa en paz .
Te queremos y no te olvidaremos Paquito.

 

Tu hermano Juanjo

 

 

 

 

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