Lo que cuesta esquiar

 

Romerillo, Maestro, queridos compañeros senderistas, qué feliz soy de disfrutar de vuestra compañía. Sólo me proporcionáis parabienes. En nuestras largas y suculentas conversaciones por el campo he podido aprender tantas cosas. Lo último cómo hacer para amortizar mi hipoteca de la manera más provechosa posible. Imaginaos, yo siempre había pensado que cuando me concedió el banco la hipoteca a treinta años, poco menos que le habíamos metido un gol por toda la escuadra. Pero ahora veo que no, que es mejor ahorrar mucho y devolverle el dinero lo antes posible, y tratar por todos los medios de que no te quede hipoteca para la jubilación. ¡Qué previsión! ¡Qué sabiduría! ¿Cómo no he podido caer en eso? La verdad es que ya estoy casi convencido, aunque mi mente no sea capaz de asimilar los detalles de la cuestión, pues ya sabéis que mi reino no es de este mundo, y la cabeza me viene y me va desde hace unos meses de la República a la Guerra Civil española, y de esta a los años del franquismo, de los que ya he salido y antes de llegar a la transición me he enfrascado en el tipo ese japonés que acaba de ganar el Premio Novel este año, mientras indago a ratos perdidos las nuevas características y operativa básica de mi nuevo GPS. En fin, que no estoy muy centrado en el tema económico en estos momentos. Pero sí quiero que sepáis que lo tengo en cuenta, que inspiráis siempre en mí una influencia benefactora y que nunca podría encontrar otros amigos más sabios, prudentes y austeros que vosotros, ni compartir otro deporte más sano y económico que el nuestro: el senderismo, por supuesto.

Mi reflexión se debe a que como sabéis este próximo fin de semana os abandonaré para ir a esquiar con mi familia. Quiero recordar que Romerillo se interesó por el precio que nos costaba dejar a mi hijito en manos de una escuela infantil de esquí durante unas horas, que es lo que haremos para poder disfrutar nosotros de este esforzado deporte que tan poco se aviene a la  reputación del caluroso clima cordobés. Esa gestión, como otras muchas, la ha estado llevando a cabo mi diligente esposa, que también vela por nuestros intereses económicos. Así que os voy a deleitar –por una vez- con la enumeración de las diversas partidas presupuestarias, para que disfrutéis al menos sabiendo con pelos y señales lo que os váis a ahorrar mientras nosotros pasamos frío en aquellas inhóspitas cumbres. Os pondré al tanto de lo que cuesta esquiar en Sierra Nevada un fin de semana de Temporada Alta para una familia como la nuestra de tres componentes, no importa que sólo haya 30 Km esquiables o los 120 de la totalidad. Y por si os animáis un día de estos.

Como sabéis ya tenemos reservado un hotel en Granada, en la misma salida hacia la sierra, que no es gran cosa (un 3 *** pestoso). Lo ideal sería que estuviera en la misma urbanización de Sierra Nevada, en Pradollano, pero allí es mucho más caro, claro, en contadas ocasiones hemos podido disfrutar nosotros de ello. La reserva sólo es por una noche, para el sábado 9 de diciembre, porque el viernes –día de la Inmaculada- estaba completo. El importe (gran oferta) para dos adultos y un niño de 11 años es de 76€ (¡clin!), sin desayuno, sólo alojamiento. Según mi querida esposa hoy por hoy, ese día de estancia nos costaría 120€. Sí, ha subido. Para los que recurren al último día siempre es más caro.

Pero el concepto “hotel” es poco significativo. Si hubiéramos ido a Granada de turismo lo tendríamos que haber pagado igual. Lo interesante está en cuánto cuesta esquiar. Sigamos.

¿Sabéis lo que es un “forfait”? Un forfait es un pase para entrar en las pistas de esquí y poder usar los remontes mecánicos: el telecabina que nos sube arriba a Borreguiles, y, al final de la jornada, o en cualquier momento, nos vuelve a bajar a Pradollano; y los telesillas que nos suben desde allí a lo alto de cada pista. Al abonarlo nos dan una tarjeta magnética con un código que se activa al pasar por los tornos de acceso y hace que se abran a nuestro paso. Normalmente se lleva en un bolsillo del chaquetón y no hace falta sacarlo. Los nuestros llevan foto y todo, porque no es una tarjeta de un solo día, sino el carnet de socios. Los forfaits son más caros en Temporada Alta, en la que se incluyen casi todos los fines de semana, como este. Los de adulto cuestan 47,50€ diarios para toda la jornada de esquí. Hay un forfait de media jornada más barato para esquiar sólo por la tarde de 13 a 17 horas.  El forfait para niños de 11 años cuesta 31€ diarios en Temporada Alta, aunque Caramelito es una excepción, pues debido a su peculiaridad sólo nos cuesta 10€ al día (aportando la documentación pertinente). Por lo tanto el concepto “forfaits” quedaría así para nosotros: 47,50€ x 2 días = 95€; por dos adultos son 190€; y 10€ x 2 días del niño (20€ más), son 210€ en total (¡clin!).

Serían 42€ más si vuestro hijo no es superactivo como el nuestro, es decir: 252€. Sólo por utilizar las pistas. Y eso que se trata de un centro de la Junta de Andalucía (CETURSA), ¡que si fuera privado!…

Nosotros -mi diligente esposa, quiero decir- solemos sacar los forfaits por Internet, pero esperamos hasta el último día. Lo suele hacer cuando estamos llegando a la estación en el coche, con el móvil, mientras escuchamos Peces de Ciudad de Ana Belén a toda pastilla, que es nuestro himno para esquiar. Esto lo hacemos para no tener que esperar cola en las taquillas y por si hay algún problema metereológico (viento, tormenta..) de última hora por el que puedan encontrarse cerradas las pistas. Si hay duda subimos a las taquillas a preguntar para asegurarnos que se puede esquiar ese día, o que abrirán pronto. Aunque en Sierra Nevada no es muy frecuente, el clima de alta montaña es imprevisible. Puede hacer un día espléndido en Granada y allí un día infernal, así que cuando hace muy mal tiempo paran los remontes para que no se suba a lo alto, porque la nieve oculta las señalizaciones de las pistas (las balizas) y te puedes caer fuera a un barranco. Y para evitar el peligro de los vaivenes de los remontes, que se puedan despeñar con sus ocupantes dentro, o quedarse inmovilizados allí en medio del enorme congelador que es el Veleta en invierno. El esquí es un deporte estupendo pero también es un deporte de riesgo en un sentido amplio, que sólo se parece a pasear por la calle Cruz Conde en el dinero que te puedes llegar a gastar allí.

Pasemos a otro capítulo, que aunque menor, también suma, y hay que pensar en ello porque resulta ser prácticamente inevitable. Me refiero ahora al PARKING. Podéis suponeros que encontrar aparcamiento en una estación de esquí es muy difícil, casi imposible, sobre todo en Temporada Alta. Para ello Cetursa ha habilitado unos enormes aparcamientos subterráneos a la entrada de Pradollano, y, más recientemente, otros al aire libre, en la zona más alta de la estación, donde están las instalaciones de alto rendimiento (C.A.R.) de la Hoya de la Mora. El importe para un día completo de estacionamiento en el aparcamiento subterráneo es de 15€. Dos días serían 30€ más que añadir al presupuesto (¡clin!). El aparcamiento al aire libre cuesta 5€ al día (10€ el fin de semana), pero es difícil encontrar una plaza libre. Además el de abajo está protegido con vigilancia, tiene cuartos de baño y es más cálido y acogedor para cambiarte y descambiarte de la incómoda ropa de esquiar. Ponerse las botas no se puede hacer dentro del vehículo, por mucho crossover que llevemos ahora, y hacerlo a la interperie a las nueve de la mañana después de habernos levantado a las cinco y haber aguantado la cola de coches por la carretera hasta llegar arriba, nos haría temblar hasta los tuétanos de frío, por lo que no me parece la mejor manera de comenzar nuestra dichosa jornada de esquí.

Pasemos al capítulo MATERIAL. Para esquiar no sólo necesitamos unos esquís, que va. Necesitamos una buena ropa de abrigo: unos pantalones acolchados e impermeables, una o dos camisetas térmicas, un buen chaquetón, calcetines y guantes adecuados, un gorro y unas bragas, unas gafas de sol o de ventisca para el buen o mal tiempo, los esquís, las botas y los bastones. Y con toda esta parafernalia encima se practica nuestro deporte invernal favorito.

Veamos, si suponemos que llevamos de casa la ropa (es mucho suponer, pero pongamos que os presta alguien como yo todo el surtido necesario) y que sólo tengáis que alquilar los esquís, las botas y los bastones, podemos estar hablando de unos 20€ al día, 40 el fin de semana, y 15€ x 2 días los niños, 30€. Con lo que tendríamos que en concepto de material pagaríamos 40+40+30=110€ todo el fin de semana los tres (¡clin!). En nuestro caso nosotros tenemos de todo, peroooo, mis botas no me quedan bien, creo que se ha dado de sí la funda del interior y no me cabe el pie dentro, al menos no me cabía hace dos o tres años que me las quise poner, así que, o me alquilo unas (a 13,90€ el día o 23€ los dos (¡clin!), según folleto publicitario consultado) o me compro unas por 79€ (¡clin!) con el dinero que me dieron por vender mi GPS ladrillo, que será lo más rentable. A Caramelito se le ha quedado pequeño todo, y lo de su hermano aún le viene demasiado grande, sólo le vale la ropa -que no es poco- aunque lo del material lo hemos podido solucionar gracias a la Escuela de Esquí, que lo incluye en el precio.

Así que pasamos a ese otro concepto ahora: la Escuela de Esquí de Caramelito. Decir que esto es igualmente imprescindible, que no se trata de ningún lujo de pijos ni nada de eso. Hablamos de un niño de 11 años recién cumplidos, con tendencia a la impulsividad y a la falta de atención, que no sabe esquiar, porque las dos o tres veces que ha venido con nosotros hace ya tres años, era muy pequeño y lo llevábamos a la guardería infantil de Borreguiles, donde apenas les daban unas mínimas nociones para sujetarse de pie en los esquís y poder andar un poco sobre ellos, el resto del tiempo hacían actividades de interior. Sus padres podríamos darle las primeras nociones de esquí, pero nosotros también queremos disfrutar esquiando, así que de esta forma el niño está entretenido aprendiendo y nosotros pasamos dos mañanas enteras esquiando por el escaso terreno que hayan podido conservar con nieve artificial. Pero ¿cuánto nos supone eso? Pues exactamente, según el reciente email de la Escuela Internacional de Esquí (se llama así) nos cuesta 95€ en total (¡clin!) por los dos días, e incluye tres horas diarias de clases compartidas para seis (sin tilde) alumnos principiantes, incluyendo todo el material (menos el casco, que lo llevaremos nosotros). Dejando las tardes libres, después de comer, para esquiar los tres juntos, depende de las ganas que nos queden y de lo que haya progresado él. Nunca se sabe, a lo mejor aprende rápido en un día o dos, alguno de los niños que nos han acompañado años pasados han empezado a esquiar directamente sin caerse apenas, y al segundo día han bajado con nosotros desde arriba -desde Borreguiles- hasta abajo -hasta Pradollano- por la pista del Río esquiando, que tiene casi tres kilómetros de larga y 550 Mt de desnivel. Eso es lo que da gusto de verdad, y lo que te hace sentir las sensaciones magníficas de un verdadero esquiador.

En fin, ya nos queda menos, sólo nos falta el gasoil y la comida. Nuestro nuevo vehículo es especialmente económico, en el folleto del fabricante decía que consume 3,6 l. a los 100 Km en circuito extraurbano. Esto no se lo cree nadie, pero si le ponemos que sean 4 litros la media por autovía respetando los límites de velocidad y 7 u 8 litros subiendo la sierra, tenemos unos 50€ el viaje (¡clin!), que es lo que yo le hecho siempre.

Y para terminar, la comida. Serían dos desayunos, dos almuerzos y una cena. 20€ los desayunos, o más, porque los esquiadores consumen muchas energías y es necesario hacer acopio de calorías antes de empezar la dura jornada. El primer almuerzo sería ligero, porque bajaremos cuando termine sus clases Caramelito para tomarnos solo un bocadillo y seguiremos luego esquiando, y tres bocatas con sus bebidas no serán más de 20€, aunque luego pediremos unos pistachos o unos cacahuetes para picar algo entre horas. Pongamos entonces 25€ el primer almuerzo. El segundo día seguramente pararemos en una pizzería o algún restaurante medio decente, con lo que se nos irá casi el doble, pongamos 50€. Igual que la cena más o menos, en esto no vamos a escatimar. Después de estar todo el santo día haciendo ejercicio los esquiadores suelen tener un hambre canina. Así que si sumamos los desayunos, almuerzos y cenas tenemos un total de 150€ (¡clin!). Y eso es todo.

Espero no olvidarme de nada. Por supuesto no contamos con ninguna inoportuna multa de tráfico ni con el posible gasto de las cadenas para el nuevo vehículo, ya que la previsión es de tiempo soleado para el fin de semana.

Si echamos cuentas de todos los conceptos: hotel: 76€; forfaits: 210€; parking: 30€; botas de alquiler: 23€ (79€ si me las compro); gasoil: 50€ y comida: 150€, tenemos el TOTAL: 539€  ( ¡ C L I N ! ).

¿Es caro? Pues echad ahora vuestras cuentas y vais a ver. Si no tuviérais el material como nosotros ni un hijo con descuento -como vosotros- los números ascenderían 87€ por el alquiler de botas, esquís y bastones para los tres y 42€ más por el forfait normal de un niño. Total: 668€ ( ¡ C L I N ! ).

Así que, si queréis seguir amortizando hipoteca disfrutad de un buen fin de semana de senderismo en nuestras mágicas veredas cordobesas, que os trae más cuenta, y dejad Sierra Nevada para los que no tenemos la cabeza en nuestro sitio.

Un abrazo.

El tito Juanjo

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